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Némesis

Diseño, Desarrollo e Innovación del Currículum

Evaluación de la Asignatura

Como más relevante destacaría la metodología de reflexión, acción, reflexión, acción... que hemos estado utilizando en esta asignatura para profundizar en los temas, porque creo que es aplicable a nuestros ámbitos de trabajo.
Aspectos a mejorar para mi serían lo primero de todo las bitácoras, creo que es importante encontrar un servidor que funcione con la suficiente continuidad y de manera medianamente fiable si se va a usar este medio para la reflexión personal, según ha estado durante este curso la página de bitácoras.com es un verdadero suplicio publicar algo. Creo que es importante mejorar este detalle técnico. También creo que el tiempo que se dedica a la asignatura no es suficiente para trabajar con profundidad los temas que se proponen
Los contenido en general me han parecido interesantes, me parecen útiles para el trabajo, pero creo que están muy centrados en la escuela y en la educación formal, están muy dirigidos a los maestros. No añadiría ni quitaría nada, pero ajustaría el tiempo para poder trabajar con mayor profundidad (a lo mejor para eso hay que quitar algo, no?), los textos son muy densos y aportan mucha información que a veces sólo hemos tocado en la superficie.
La metodología ha sido la que se ha presentado al inicio del curso, y desde el principio al fin ha sido coherente con el tipo de formación y aprendizaje propuesto por el profesorado. En mi opinión la metodología ha sido la que tiene que ser si se pretende que el aprendizaje sea significativo y real y si se quiere implicar a los alumnos en su proceso de aprendizaje. A mi en particular esta metodología me ha servido para conectar procesos y cuestiones de otras asignaturas que he cursado este año. Esta forma de aprender supone una implicación personal que necesita de la continuidad de la reflexión y elaboración, es una pena que no se utilice algo semejante de forma generalizada, pues sería más fácil conectar las diferentes asignaturas y tener una visión más global de la carrera. en cuanto a las herramientas tecnológicas ya he dado mi opinión, a mi no me gustan, pero considero que son útiles para las personas que no pueden asistir a clase.
A la profesora de la asignatura la valoro muy positivamente, pues en todo momento también ha sido coherente con la metodología y funcionamiento propuestos y es de agradecer el seguimiento que ha hecho de todos nosotros contestando todas las bitácoras y aprendiéndose nuestros nombres. Puede parecer una tontería, pero éstos pequeños detalles refuerzan la metodología y los objetivos de la asignatura y demuestran que cree realmente en la ideología educativa que se plantea desde los textos.
Al estudio en esta asignatura en realidad no le he dedicado nada de tiempo, pero si es necesaria bastante dedicación para preparar los textos, las exposiciones... sin tener en cuenta las horas que he pasado con el blog, en general a esta asignatura le he dedicado unas 2 o 3 horas a la semana fuera de clase.

 

Innovación

Innovación

Después de leer los comentarios de las compañeras y compañeros que asistieron a las jornadas de innovación y escuchar y ver las diferentes presentaciones sobre trabajos de innovación que se están llevando a cabo y las comentarios del foro sobre ellas pienso que un denominador común de la innovación es el impresionante nivel de implicación y compromiso personal que requieren por parte del personal que las desarrolla. Esto es muy bonito y estimulador, anima saber que hay tanta gente, o que, si no son tantos, al menos hay alguien que cree que otro tipo de educación es posible y se pone manos a la obra; pero también este tema de la implicación personal es una dificultad para el cambio y la mejora que supone la innovación. La implicación personal depende de la concepción que se tiene sobre la educación y sobre las personas, además de estar relacionada con las posibilidades percibidas de cambio y de éxito en la nueva intervención que se emprende.

Tal y como están las cosas en educación, la velocidad con la que se producen los cambios sociales, la tecnología, lo rápido que se adaptan los niños y lo lento que vamos nosotros, es un reto inventar estructuras de funcionamiento estimulantes también para los profesionales de la educación que favorezcan su implicación laboral sin tener que renunciar a su vida personal. Esa implicación no puede venir de los sexenios ni ser impuesta por la administración, pero tampoco puede depender la educación de los futuras ciudadanos de la voluntariedad individual de cada uno.

Centros Edcuativos de Éxito

Aunque no puede asistir a las jornadas de innovación programadas por nuestra universidad, si he tenido la suerte de asistir a las conferencias sobre educación que cada año la Fundación Santillana organiza con motivo de los resultados del informe PISA. Este año trataban sobre las escuelas de éxito, Y aunque únicamente pude ir uno de los día las experiencias que se contaron fueron muy interesantes. Se habló sobre experiencias innovadoras y de centros que posibilitan experiencias de éxito para todos sus alumnos. Se trataron algunos de los temas que hemos estado viendo en las lecturas de esta asignatura, como es necesario un cambio y una implicación profundas para que los cambios introducidos por las innovaciones sean realmente mejoras. Todas las conferencias de la semana monográfica están en el enlace que adjunto por si alguien quiere echarle un vistazo. Recomiendo la de Jordi Adell sobre las TIC, las de Juan Manuel Moreno y Elena Martín sobre innovación y Jesús Palacios que habla de la familia como un factor para el éxito escolar. Aunque hay otras también muy interesantes.

Semana Monografica Santillana

Complejidad de la Práctica

La verdad es que el hecho de que la educación sea obigatoria hasta los 16 años es una oportunidad y no una rémora como parece que lo es para algunos estudiantes y profesores. Es una oportunidad para optimizar el desarrollo individual de cada alumno sin entrar en competición, comparación y clasificación de capacidades de unos y otros, una oportunidad que tiene mucho que ver con el concepto de educación y con la característica de obligatoriedad de estas etapas.

El problema creo que puede venir por, como hemos comentado en clase en otras ocasiones, de la diversidad de exigencias y de objeticos contradictorios que llegan a las escuelas, y la poca autonomía de estas para afrontar esta situación.

Por un lado el curriculum prescirto, lo impuesto por la administración, por la sociedad y en muchos caso también por las familias, un curriculum basado en los contenifos y en el producto de la formación; por otro lado tenemos la ideología de la escuela como institución, que puede conincidir con la admón o no, puede estar centrado también en conseguir un producto o centrarse en los procesos de formación; y por último la orientación personal de cada uno de los profesores y maestros que trabajan en directo y que también tienen su ideología sobre la educación y a demás son los que tienen que enfrentar día a día los problemas que se plantean en el aula.

Y no podemos olvidar a los alumnos que son los protagonistas del proceso de enseñanza y aprendizaje. La motivación que ellos tengan respecto a los procesos formativo y educativos tiene mucho que ver con la forma de hacer, la ideología y la intencionalidad que se le de a la educación, a la cultura y a la edución. Es una buena ocasión el hecho de que “tengan” que estar escolarizados por obligación hasta los 16 años para embarcarnos con ellos en un proceso de desarrollo personal en el que quizá no tengan nunca otra oportunidad de centrarse y dedicar tanto tiempo en exclusiva. Esto no quiere decir que los contenidos más técnicos tengan que quedar a un lado, sino todo lo contrario, es una forma más integrada de hacerlo.

Pero también tendríamos que pensar que la escuela no es la única responsable de la educación de los menores, es necesario una intervención coordinada entre las diferentes instituciones en las que se desarrollan, sobre todo con la familia, que es la principal y máxima responsable de los niños que crecenen su seno.

Quizá es necesario que los educadores pensemos y repensemos nuestras intervenciones, objetivos y finalidades con las que afrontamos el trabajo, tendiendo en la medida de lo posible a un enfoque liberador (con todo lo que esto supone), pero en ningún caso podemos afrontarlo desde la soledad. Hay que tener en cuenta la complejidad del proceso.

El Desarrollo del Currículum en la Teoría

“El curriculum es un artefactro cultural socialmente consturido que tiene que ser hecho y rehecho como modo de respuesta a las circunstancias históricas cambinates” (Carr 1996)

“La practica educativa implica la pressencia de sujetos, los contenidos, los objetivos mediatos e inmediatos, los métodos, procesos, técnicas de enseñanza, materiales didacticos en coherencia con los objetivos, con la opción política y conla útopia de la que esá impregnado el proyecto pedagógico” (Freire 1994)


Leyendo el artículo “El currículum como campo de estudio: Estado de la cuestión” (Margalef, En prensa) he aclarado algunos conceptos sobre los que tenía dudas y se me han planteado otros interrogantes a raiz de la comprensión de lo que no entendía.

Si el currículum en sus inicios es planteado como un instrumento elaborado e impuesto por los estamentos de poder del país para controlar los procesos de formación y desarrollo de sus ciudadanos (Contreras 1990), se comprende el enfoque y el uso instrumentalista, como guión a seguir que habitualmente se ha entendido desde los encargados de llevarlo a la práctica. Desde esta perspectiva es un instrumento a través del cual se seleccionan los aprendizajes culturales que son deseables y la forma en la que deben transmitirse. Pero si esta selección y metodología quedan a cargo de quien ostenta el poder (y el conocimiento es poder), no es descabellado suponer que la educación así propuesta es tendente a mantener los ámbitos de poder donde están, y limitarlos a un reducido grupo de población.

Si por otro lado tenemos en cuenta cuales son los principios de la educación: el desarrollo integral del individuo en todas sus potencialidades, servir de intermediación entre el conocimiento y el individuo, .....

Y por otro lado analizamos la existencia de unos profesionales encargados de realizar estas tareas educativas, pero que son ajenos en gran medida a la planificación de los objetivos y a la selección de los contenidos, nos damos cuenta de dos cosas:
Primero Los objetivos prescritos por la administración y los individules del mediador que desarrolla la práctica pueden entran en conflicto (pues la ideología no tiene por que ser la misma ni parecida)
Segundo Los objetivos educativos y los sociales también pueden entrar en conflicto, pues parece que la finalidad tampoco es la misma

Esto plantea un gran dilema profesional, pues si se desarrolla el currículum tal y como está prescrito, pasamos a ser unos meros instrumentos del sistema, dispuestos a reproducirlo sin el menor cargo de conciencia, pero si prescindimos de este y desarrollamos la tarea educativa simplemente desde la buena voluntad de educar desde una perspectiva humanista, pero sin tener en cuenta las necesidades sociales nos arriesgamos a dejar sin oportunidades a nuestros aprendizes.

Las preguntas que plantea Gimeno Sacristán (pag 11y12) en este artículo sobre qué y cómo enseñar revelan que la practica educativa y el desarrollo del curriculum es más complejo que todo esto y que no es posible (si se quiere hacer de forma consecuente) realizarlo desde la soledad, sino desarrollando la practica desde una perspectiva ecológica en la que sean partícipes, en la medida de lo posible, el máximo de colectivos sociales que tienen algo que opinar al respecto de la educación de las futuras generaciones (alumnos, familia, escuela, administración...) para al menos establecer un consenso sobre los objetivos básicos del proyecto educativo, para que la práctica y no solo los objetivos, se corresponda con la finalidad que se le quiere dar a la educación.

Pero para que esto sea posible es necesario que las instituciones y profesionales educativos posean un prestigio y una repercusión social de la que actualmente carecen. Es necesario que exista un dialogo social en el que se debatan y se den respuestas, aunque sea de forma parcial a las contradiciones antes planteadas, y para ello es imprescindible que la educación sea un valor importante y que exista la posibilidad de participar en el debate por parte delso diferentes agentes implicados desde la igualdad y que, por último, la legislación respete los acuerdos y legisle en esa línea.

Todo esto es bastante comlicado, sobre todo como llevar ese debate a la calle, aunque para eso primero hay que iniciarlo en algún sitio. ¿Y qué mejor sitio para debatir sobre la educación que en el lugar en el que se desarrollan los procesos de enseñanza y aprendizaje? ¿Y qué mejores personas para debatir que los encargados de ella? Esto es lo que propone Schwab (1970) y Kemmis (1988) una asunción de “poder” por parte de los equipos educativos de los centros educativos, revisando, cuestinando y adaptando el currículum a la realidad concreta en la que se están desarrollando los procesos de enseñanza y aprendizaje, pensando y repensando con el apoyo de la práctica la pertinencia o no de los prescrito.



Aquí reproduzco las preguntas referidas que nos pueden servir como inicio de la reflexión (En Gimeno Sacristán (1992).

¿Qué cuenta como conocimiento?
¿Cuáles son valiosos?
¿Para quién?
¿A quién pertenecen, a quién excluyen?
¿Quién controla la selección y distribución de conocimiento?
¿A través de qué instituciones?
¿Quién está legitimado para participar en esas decisiones?
¿Cómo se pone el conocimiento a disposición de los alumnos?

¿Cómo se conecta con los conocimeintos que ya tienen?
¿Qué valores guian las decisioens sobre la planificaicón y realización?
¿Qué normas morales determinan el trato a profesores y alumnos?
¿Qué relación guarda el conocimiento escolar con al distribución desigual de poder, bienes y servicios existente en la sociedad?
¿Qué metas se persiguen en la enseñanza?
¿Quién participa en su determinación?
¿Son las mismas para todos los estudiantes?
¿Cómo saber qué metas se han logrado?
¿Cómo determinar su valor educatvo?
¿De qué modo se ejerce y se exige la responsabilidad que supone participar en un cometido social de la importancia de la enseñanza?
¿Qué medios y recursos se ponen a disposición de los profesores y estudiantes para alcanzar las metas propuestas?
¿Qué papel juegan otros agentes sociales?

El Reto del Currículum

Yo trabajo en un centro de protección de menores con niños que, por diferentes situaciones y circunstancias, no viven con sus familias. Aunque desde el equipo educativo siempre hemos puesto especial interés en la finalidad de nuestra intervención educativa, ya que consideramos que es la única manera de realizar un trabajo válido y consecuente con la función de protección, hasta el debate del otro día nunca había pensado que el currículum tuviera que ver con lo que yo hacía.

Aunque al estudiar la carrera si se habla de los diferentes tipos de currículum existentes, el explicito, el oculto, lo que queremos enseñar y lo que enseñamos sin ser conscientes, no relacionaba estos conceptos con criterios generales, con la intencionalidad con que se afronta el reto de educar, educar, no enseñar.

Durante mi vida académica he percibido las instituciones educativas (colegio, instituto e universidad) como lugares en los que se enseña unos conocimientos técnicos sobre diferentes materias con el propósito de mejorar la capacitación del alumno para su futura vida laboral. Esta experiencia está tan alejada de mi labor educativa actual que al principio me era un poco complicado conectar ambos mundos.

Quizá en la educación formal se ha olvidado un poco el objetivo de EDUCAR perdido en las exigencias de temarios, contenidos, suficiencias y niveles en la formación académica de los alumnos.

Me impactó mucho el comentario de Leonor sobre prescindir de las calificaciones durante la educación obligatoria y centrarnos en el proceso de aprendizaje y de desarrollo de los alumnos, ya que es durante este periodo cuando podemos fomentar el placer por el conocimiento y por el propio progreso sin tener que competir con los compañeros por obtener una titulación o un trabajo. Es cierto que esta forma de entender la escuela o la educción obligatoria entra en conflicto con el modo de vida competitivo que llevamos en las sociedades occidentales. Creo que formar a los alumnos desde una perspectiva humanista y desde los valores de cooperación, autosuperación, toma de decisiones, curiosidad, diversidad, espíritu crítico e interés por el conocimiento es abrir un camino hacia la felicidad personal y no entra en conflicto con la sociedad científica o competitiva, si plantea conflictos (entendidos como retos) a los educadores, pero también para ellos, para nosotros, posibilita la autonomía y la realizació personal a través del ejercico profesional, supone enfrentarse al fracaso y al desánimo, pero desde el desarrollo humano de una profesión que es un arte, la Educación.